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Es cierto que en este bendito país tenemos dengue, un programa del vaso de leche (vencida), escuelas sin techo y muchas otras lindezas de ese estilo, todo eso es cierto, así como también es cierto que tenemos muchas oportunidades de crear, innovar y adoptar experiencias para aplicarlas a nuestra realidad, y es de esto último que quiero tratar, porque el hecho de aprovechar esas oportunidades, es solo una decisión nuestra. Una de las oportunidades que se nos presentan, es utilizar las nuevas tecnologías de la información y comunicación con el fin de facilitar un aprendizaje con mayor capacidad de retención y de transferencia a nuestro diario vivir, para esto se requiere -por una parte- de un cambio cultural en nuestro país, sobre todo en las autoridades educativas, y al hablar de autoridades englobo al sector público y privado, y a todos los niveles educativos, al efecto de transitar hacia la adopción estable de los medios digitales y audiovisuales, aptos para la generación X y posteriores. Pero no es suficiente que las autoridades cambien; también debemos cambiar la mentalidad paraguaya de sub-valorarnos en cuanto a tecnologías y a conocimientos tecnológicos, creen que somos buenos para el fútbol, la cachaca y el tereré y que lo referente a bits, bytes, CDs, wireless, codecs e Ips es demasiado complicado; esto es falso como los DVDs que se venden en nuestros semaforos, y -el tragarnos este cuento- implica directamente el abogar por la persistencia de un sub-desarrollo constante. Como ejemplo cercano podemos hablar de Uruguay, que en este momento tiene a la industria del software posicionada como uno de sus principales productos de exportación, y una iniciativa loable, en este sentido, es la creación de la mesa exportadora de Software por parte del REDIEX.
Pienso que es importante tener una mirada abierta y comparativa con los países que aquí admiramos en carácter de “desarrollados” y pude observarlo recientemente visitando Alemania. Había hecho una reserva en un moderno hotel de Düsseldorf, que ofrecía entre sus servicios el acceso a una red inalámbrica wifi. Como contaba con una note-book pensé que iba a ser muy sencillo tener una conexión a internet; sin embargo el encargado del hotel me pasó un folleto de un conocido proveedor de internet alemán, cuyos servicios hubiera tenido que contratar para durante los días de mi estadía en el país (¿para qué?... Se supone que un visitante de un hotel se hospeda durante un tiempo relativamente breve y luego, ¿qué hace con el saldo del servicio contratado?). Al preguntarle como funcionaba el servicio, me confesó que ni él tenía idea; también me dijo que sabía que era algo complicado y que -si así lo deseaba- podía usar de vez en cuando la computadora de la oficina del hotel. Pronto acepté la propuesta, especialmente luego de haber tomado una serie de fotos de la ciudad y de la exposición internacional que visité: Quería enviar las fotos bajadas de la cámara por medio de un USB de almacenaje masivo. Cuando fui con el USB nadie conocía ese misterioso componente y me aconsejaron acudir a un cercano cyber-room. Su computadora solo servía para enviar correo electrónico, tampoco tenía algún tipo de messenger. En Alemania pude constatar que numerosos son los alemanes mayores de cincuenta años que no saben operar esa cosa desconocida denominada “computadora” o que necesitan del auxilio de personas mucho más jóvenes, quienes tuvieron algún roce con la informática, para sencillamente contestar sus emails o hacer cualquier tipo de operación con la computadora. También existen cyber-rooms, como él que se encuentra en el moderno aeropuerto internacional de Munich, que aun cuentan con monitores antiguos (el famoso CRT) y nada de las elegantes pantallas planas o avanzados teclados y mouses inalámbricos que vemos en Paraguay; tenia instalado una versión del Messenger de Hotmail tan antigua, que no cuenta con numerosas funciones del actual Windows Live Messenger (parecería de la edad pre-informática) y no es raro que computadoras -aun en uso- no cuenten con la ya mencionada entrada USB, pero sí con floppy-disc 5 1/4”(versión de almacenaje anterior a los diskettes 3.5”). A pesar de que en Paraguay contamos con limitaciones socioeconómicas, se lucha para salir adelante y cabe apreciar una practicidad popular en el acceso al internet: Las ciudades y pueblos paraguayos cuentan con cyber-rooms, donde todos pueden conectarse a internet; hasta los alumnos de escuela y colegio escriben trabajos prácticos basados (o lastimosamente bajados) del internet en formato de proyecto, cuando -haciendo las tareas de escuela con una pariente mía, que frecuenta el quinto grado en el Estado de Bayern- descubrí que en las escuelas básicas de dicho Estado aun se manejan por fichas de trabajo de antaño, usando la pluma para escribir, en lugar del estandarizado bolígrafo. Nuestra situación no es tan triste como siempre nos la quieren “vender”. Es hora de valorar las ventajas que ofrece este país, para hacer uso de las posibilidades que están a nuestro alcance y del espíritu de capacitación que caracteriza al pueblo paraguayo. El incursionar en el mundo de la Educación y Capacitación virtual es cuestión de un empujón nada más, para crear así el entusiasmo que impulse esa tendencia innovadora, ¿aprovecharemos esta oportunidad o también la dejaremos pasar? |